¿donde estaba el golgota y la tumba?



¿Donde estaba el Gólgota?

 ¿Donde sucedió el evento central de todos los siglos?
La arqueología moderna da nueva luz a una antigua controversia.







La muerte y resurrección de Jesucristo fue el evento más significativo de toda la historia. La ubicación exacta de donde fue crucificado, sepultado y resucitado Jesucristo ha intrigado a los cristianos durante muchos siglos. Naturalmente, el hecho es que este gran evento no depende de un sitio auténtico. Pero es natural que los cristianos tengan interés en conocer donde murió y donde resucitó su Salvador.

¿Qué nos dice la Biblia acerca de la ubicación? Los escritores del evangelio llaman al lugar donde Jesús fue crucificado "Gólgota" una palabra Aramea que significa "Calavera". Calvario es la forma latina de esa palabra. Las Escrituras no revelan la ubicación precisa del Gólgota. Solamente dicen que la crucifixión de Jesús ocurrió en un lugar fuera de la ciudad de Jerusalén, aunque cercano (Juan 19: 20; hebreos 13: 12). La ley judía no permitía ejecuciones y sepulturas dentro de la ciudad.

Además, Jesús fue sin lugar a dudas crucificado cerca de un camino bien transitado, puesto que los que pasaban se burlaron de él (Mateo 27: 39; Marcos 15:21, 29-30). Los romanos seleccionaban los lugares más transitados para sus ejecuciones públicas. La crucifixión probablemente ocurrió en una colina, porque tenía la elevación suficiente para hacerla visible desde la distancia (versículo 40). De la tumba o sepulcro, sólo se nos dice que estaba en un jardín cerca del lugar de la crucifixión (Juan 19: 41).

Sitios de la crucifixión y sepultura de Jesús

Varios lugares alrededor de Jerusalén han sido sugeridos como el sitio de la crucifixión y sepultura de Jesús. Pero en épocas recientes, solamente dos han merecido una consideración seria. El sitio tradicional está en un área que ahora está ocupada por la Iglesia del Santo Sepulcro, en la parte cristiana de la ciudad antigua (ver mapa). Esta gran iglesia encierra dentro de sus paredes una colina llamada Calvario, y está cerca de la tradicional tumba de Cristo.

La otra ubicación es una colina rocosa comúnmente llamada el Calvario de Gordon, al norte de la antigua ciudad de Jerusalén. Fue nombrada en honor a un líder militar británico, el General Charles Gordon, quien promovió el sitio en el siglo 19. Cerca del Calvario de Gordon está un jardín tranquilo, con una tumba popularmente llamada la Tumba del Jardín, que algunos dicen que fue la sepultura de Jesús.

El gólgota fuera de los muros de la ciudad

En décadas recientes, las excavaciones arqueológicas han revelado más hechos sobre la Jerusalén de los días de Jesús, incluyendo la ubicación de los muros de la ciudad en ése entonces. Como hemos visto, la Biblia requiere que el gólgota esté fuera de esos muros.

La Iglesia del Santo Sepulcro está dentro de los muros de la Jerusalén de hoy. ¿La descalifica esto como un sitio auténtico? No. Los muros que ahora rodean la antigua ciudad no son los muros de los días de Jesús. Fueron construidos en el siglo 16 por el sultán turco Suleiman el magnífico.

Las excavaciones y la evidencia literaria muestran compulsivamente que cuando Jesús fue crucificado, la línea de la ciudad estaba al sur del sitio en el cual la Iglesia del Santo Sepulcro ahora está.

La tradición antigua es otra consideración importante al evaluar la ubicación de estos sitios. La Iglesia del Santo Sepulcro tiene una larga tradición a su favor que puede trazarse hasta el tiempo de Constantino, el primer emperador romano que profesó el cristianismo. Según la tradición, la reina Helena, la madre de Constantino, hizo una peregrinación a Jerusalén en el año 326 d.d.C.. Los cristianos que vivían en Jerusalén en ese tiempo le mostraron la ubicación del Calvario y la tumba de Jesús a Helena y a su compañero de viaje, el historiador Eusebio.





Este era un lugar que estaba sepultado bajo el Templo de Venus (o Afrodita), que había sido construido por el emperador romano Adriano un siglo después de la crucifixión de Jesús, cuando los templos paganos se construyeron en la ciudad después de la revuelta judía del año 135 d.d.C..

Helena ordenó la demolición del templo pagano para descubrir la tumba de Jesús y el calvario. Las excavaciones revelaron varias tumbas antiguas. La evidencia apuntó a una tumba en particular como la tumba de Cristo. Los trabajadores también descubrieron la colina del Calvario. Se construyó una iglesia adyacente al sitio en el año 335 d.d.C. la predecesora de la actual Iglesia del Santo Sepulcro.

¿Podemos confiar en una tradición del siglo cuarto? Aunque Adriano sacó a todos los judíos de Jerusalén en el año 135 d.d.C., los cristianos no judíos podían y vivían en Jerusalén desde el tiempo de Adriano. Eusebio reservó una lista de los obispos gentiles de Jerusalén. Una tradición pudo entonces ser pasada fácilmente de generación en generación de cristianos hasta el tiempo de Constantino.

Consideremos también que los cristianos de Jerusalén estaban tan seguros de que la tumba estaba bajo el templo de Venus que persuadieron a Helena a pagar por la demolición del templo. Si ellos no hubieran estado seguros de que había una tumba y una colina abajo, no habrían sugerido una obra tan costosa. Su convicción debe haber estado atada a una larga y consistente tradición.

El lugar de la calavera

¿Qué podemos decir de la noción de que el Gólgota recibía ése nombre por parecerse a una calavera? La forma de una calavera humana con los agujeros de los ojos, nariz y boca puede verse en el calvario de Gordon (ver foto). Las escrituras, sin embargo, no requieren tales características.

La noción de que el Gólgota, "el lugar de la calavera" (Mateo 27: 33), tenía ése nombre por su apariencia de calavera es una idea moderna que data del siglo 19. Desde los primeros tiempos cristianos, virtualmente todos los comentaristas sostenían que el Gólgota fue nombrado así simplemente porque era un lugar de ejecución, donde las calaveras y los huesos de los criminales estaban esparcidos.

Además, el Calvario de Gordon era probablemente parte de algo más grande y no una colina separada en el tiempo de Jesús.

Las características de la colina que la hacen parecer una calavera no estaban presentes en el primer siglo. Los arqueólogos creen que esto se debe a una erosión o mina desarrollada solamente en los últimos dos o tres siglos. En otras palabras, su apariencia de calavera es el resultado de operaciones modernas.

El hecho de que el Calvario de Gordon fue sugerido recientemente es en sí mismo un testimonio claro de que la colina no parecía una calavera sino hasta tiempos relativamente recientes. De otra manera, habría sido un candidato alternativo para el gólgota en los primeros siglos. Pero ninguna tradición antigua, o medieval conecta la crucifixión con ése lugar.

La tumba del jardín es demasiado antigua

La tumba de Jesús era una "tumba nueva" (Mateo 27: 60). Cualquier tumba no identificable como una tumba del primer siglo está obviamente fuera de la lista. El trabajo arqueológico ha mostrado compulsivamente que las antiguas tumbas labradas en roca dentro de la iglesia del santo sepulcro son tumbas del primer siglo, como lo requiere la Escritura.

La tumba del jardín, en contraste, fue elaborada originalmente muchos siglos antes en la Edad de Hierro, en el siglo séptimo u octavo a.C., durante el tiempo de los últimos reyes de Judá. Esta determinación está basada en los planos y características de sus cuartos, el tipo de instrumentos usados para laborar la tumba, los artefactos excavados en su interior y otros factores. Así que, no califica como una "tumba nueva" del primer siglo.

¿Es importante saberlo?

El veredicto arqueológico parece claro: el Calvario de Gordon y la tumba del jardín tienen poca evidencia a su favor. ¿Qué podemos decir del sitio que ahora ocupa la Iglesia del Santo Sepulcro? Este parece tener más evidencia como la ubicación real de la crucifixión y sepultura de Jesús. Naturalmente, no podemos saberlo con 100% de certeza, ni tampoco es importante que lo sepamos. La salvación no depende de una ubicación en particular, sino de la realidad de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Keith W. Stump